El cine, desde que es cine, ha sido una enciclopedia repleta de cuentos, fábulas, historias. Desde los primeros directores hasta los últimos se han empeñado en contarnos fantasías. Más allá de historias reales, lo que predomina son los cuentos. Ya sucedía en la época del cine mudo con Meliés, director francés que entre muchos cortometrajes destacó su "viaje a la luna" (1901). Y sucede hoy en día con películas como "La invención de Hugo" (Hugo, 2011), que precisamente nos habla de la magia del Cine, precisamente apoyándose en el director francés de principios del Siglo XX.
El cine ha podido evolucionar en muchos aspectos. Pero sigue queriendo hacer sentir al espectador. Y en esa misión, no importa que la historia sea creible o no. Hay que hacer que el público disfrute con cada fotograma, por muy fantasioso que sea, haciéndole olvidar, durante la hora y media o par de horas que dura la película, cualquier cosa que este tenga en sus deberes diarios. Meter al espectador en el film es el objetivo número uno.